De repente tu relación se acaba. Puede ser por decisión propia o porque lo decide tu pareja. Antes de ponerle punto y final ha habido un período en la que has recibido muy poco afecto pero por tus creencias y tus miedos seguías aferrad@ a tu pareja.

¿Y ahora qué?

Lo más común es salir a la calle o meterse en redes sociales, para encontrar tan pronto como sea posible otra relación que cubra esas necesidades afectivas. Y eso es un error. Es un error porque las heridas están abiertas y las relaciones se buscan desde la necesidad. Cuando recibimos poco afecto o nos sentimos poco amad@s, nos volvemos desconfiad@s y puede que incluso obsesiv@s con el amor.

Las heridas de rechazo y abandono dejan una huella en el alma y en su desarrollo como ser humano. Crean un apego hacia la pareja poco natural, lo que hace que la nueva relación se vuelva difícil. Pasamos un tiempo sin saber muy bien quienes somos ni qué hacer con nuestra vida. Y ninguna relación nos satisface del todo. Pasamosa exigir tanto a amistades como a una nueva pareja mucho más de lo que recibimos.

Aparecen los miedos, las inseguridades y la inestabilidad. Con lo que se crea una gran desconfianza, la cual crece a medida que crece laintimidad con la nueva pareja. Motivo que nos lleva a cerrarnos, huir u obsesionarnos.

Denotamos una gran carencia afectiva que nos conduce a una idealización de la nueva persona y del amor. Nuestra felicidad depende de si un nuevo amor llega a nuestra vida, con una alta expectativa basada en que por el hecho de estar con otra persona ya vamos a ser felices.

Nos cuesta mucho dejar fluir la nueva relación llegando incluso a cambiar nuestra personalidad, si hace falta, solo para poder conseguir el amor que no hemos recibido anteriormente. Desaparece la naturalidad y nos obsesionamos con tener ese amor que tanta falta nos hace.

Por lo tanto lo primero que hay que hacer al terminar una relación es tomarnos el tiempo necesario para cerrar las heridas y gestionar las emociones que derivan de la ruptura. Hay que ir a cada momento que nos dolió, meditarlo y sanarlo. Siendo conveniente para aprender la ayuda de una persona especializada en el tema.

Identificar lo que te ha dolido, dónde te duele y cómo. Escuchar lo que te dice el cuerpo, sus síntomas. Los mensajes del alma. Madurar y gestionar los momentos de dolor y cicatrizar las heridas son la clave para poder volver a tener una relación sana y natural.

Y con algo de trabajo, la herida cicatriza. Y una vez quehaya cicatrizado y con esa vibración de amor a un@ mism@, es entonces cuando puede aparecer la persona que realmente necesitas para esa historia de amor que tanto mereces.